BLOG DEL VIAJERO
NUESTRO VIAJE A CHINA
18/4/2011
Queridos Stupendos:
Richi al habla, de vuelta del país donde todo el mundo come arroz pero nadie sabe lo que es una paella, efectivamente, estoy hablando de China.
Los Stupendos hicimos una ruta de 9 días por Beijing, Shanghai y Hangzhou, en la que se mezcla tradición y modernidad a partes iguales. De la milenaria historia de la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla o el Palacio de Verano, pasando por la Villa Olímpica de Beijing, con sus dos estadios realizados para los Juegos Olímpicos del 2012 el "Nido de Pájaro" y el "Cubo de agua" y finalmente, llegando a los impresionantes rascacielos de la bahía de Shanghai, el Pudong, (donde subimos al rascacielos más alto de la ciudad, el llamado "abrebotellas" que tiene una altura de 492 metros y es el tercero más alto del mundo). Para culminar el viaje, nos fuimos al pueblecito de Hangzhou, con "sólo" 6,8 millones de habitantes, suena a broma, pero teniendo en cuenta que Beijing cuenta con más de 20 millones de personas y Shanghai con 23 millones, Hangzhou, en efecto, es un pueblecito. En él, disfrutamos de un bonito crucero en el Lago Oeste y buscamos el Nirvana en la Pagoda de las Seis Armonías. Por cierto, no sé si os habréis dado cuenta pero tan sólo entre Beijing y Shanghai hay casi el mismo número de habitantes que en toda España :).
China es un lugar de contrastes, eso ya lo hemos dicho, pero no sólo de contrastes a nivel social y económico, de contrastes para todos los occidentales por las costumbres totalmente diferentes a las nuestras. Llama mucho la atención ver las diferencias culturales tan grandes no sólo con respecto a nosotros sino también entre ellos. Para empezar, cuando ves a personas mayores, en su gran mayoría la vestimenta es realmente parca y antigua mientras que los jóvenes podríamos definirnos como extremadamente moderna, (los pelos morados y descontrolados están a la orden del día)
Al tema compras debemos dedicarle un apartado propio. El Mercado de la Seda es la fantasía de todo comprador compulsivo, hasta tal punto que el que no suele comprar, acaba cargando con replicas de casi todo, así que imaginaros al que le gusta comprar... ahí si que te hablan en español y hasta valenciano si hace falta para venderte (en el resto de China el que te hablen en inglés es algo harto difícil de conseguir) y es en este momento cuando todos nosotros debemos desarrollar nuestra parte comercial, el valido y milenario arte del regateo. No os voy a engañar, puede llegar a ser molesto pero también si le coges el truquillo, divertido y si compras en grupo todavía más.
En el viaje no paramos, tanto es así, que el día que tuvimos libre en Shanghai nos fuimos a un pueblo de pescadores a las afueras de la ciudad llamado Zhujiajiao, que es una autentica pasada. Este pueblo de pescadores es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y tiene unos 1.700 años de antigüedad a parte de que se han encontrado reliquias arquitectónicas de más de 7.000 años. El pueblo es un encanto, callejuelas pequeñas, puestos de comida y venta por doquier y por supuesto, canales que cruzan el pueblo (que por algo es de pescadores) por los que fuimos en una tradicional barca china.
Para relajarnos durante el viaje nos dimos un supermasaje de pies en Pekín, todos juntos en una sala mientras los profesionales del masaje daban buena cuenta de nuestros pies. Nunca me hubiera imaginado que una chica tan bajita y delgada pudiera tener tanta fuerza en las manos, era un pensamiento que se nos cruzó a todos por la cabeza en un momento u otro. El menda se dio uno de espalda en Shanghai y es que ser guía es muy duro y se necesita de mayor ayuda profesional para llevar lo mejor posible el estrés del viaje :)
Como novedad en este viaje, y no fui el único, probé el maravilloso sabor del lagarto. Si, si, rebozado en una especia de aceite con un olor de esos que se te quedan grabados en la mente, compartí este delicioso manjar con dos viajeros, Marcello y Javi, ya que en cada pincho van tres lagartos. Puedes elegir entre lagarto, gusanos, arañas, estrellas de mar, serpientes y escorpiones o alacranes (3 alacranes se comió otra viajera, Cristina). Y todo esto fueron unas tapas, ya que nos las comimos justo antes de entrar en el restaurante Quan Ju De, donde degustamos el delicioso pato laqueado pekinés.
En fin, una mezcla de tradición, innovación, restauración con sabores orientales por doquier y diferencia, esa diferencia que hace de China un país tan atractivo que no podéis dejar de visitar.

